La misma compra puede destinarse al desayuno de casa y a una pausa en el trabajo, pero las condiciones son distintas. Donde tienes plato, cuchillo y fregadero puedes preparar una naranja al momento. En un despacho sin cocina, quizá resulte más sencillo llevar una pieza que se pele a mano.
Si parte de la caja se consumirá fuera de la vivienda, decide cuánto vas a trasladar y con qué frecuencia. Dejar toda la fruta en el lugar de trabajo puede hacer que falte en casa, aunque el pedido total pareciera suficiente.
Para un despacho compartido, pregunta por las preferencias de quienes realmente van a comerla y por la posibilidad de almacenarla. El número de personas que pasa por una oficina no equivale al número de consumidores diarios.
La página general de compra de fruta del agricultor en Bilbao ofrece una referencia complementaria para otros destinos dentro de la ciudad.