El número de personas que vive en una casa no explica por sí solo cuánta fruta necesita. Cuenta también los días fuera, los almuerzos que preparáis para llevar y los fines de semana con otros planes.
Por ejemplo, tres personas que llevan una pieza de fruta durante cuatro jornadas necesitan doce piezas para esos almuerzos. Si seis de esas piezas serán manzanas que ya tenéis, solo quedan seis huecos para los cítricos del pedido. El ejemplo sirve para contar usos; no es una recomendación sobre cuánto debe comer cada persona.
Para convertir esa previsión en kilos, pesa unas cuantas piezas del tamaño que consumís habitualmente. Obtendrás una referencia doméstica, aunque el calibre del siguiente pedido pueda variar. No confundas, además, el peso de la fruta entera con la cantidad de pulpa que acabarás comiendo.
Antes de cerrar la compra, descuenta el contenido del frutero y del frigorífico. Si solo te faltan pequeñas cantidades de varios productos, revisa las combinaciones de las cajas mixtas sin asumir que todas permiten elegir el reparto de kilos.